La dictadura de la normalidad en el orgasmo femenino

Escrito por Carolina García Cuartero – Psicóloga sanitaria

Tras los últimos libros que he leído, no ha dejado de retumbarme una idea en la cabeza respecto a la sexualidad femenina, “la dictadura de la normalidad”. No ha pasado un día en el que no haya resonado ese eco detrás de una conversación, una película  o simplemente un vistazo a las redes sociales.

Cada vez que pienso en ello, viajo hasta 1905 para visitar a  Sigmund Freud. Este controvertido psicoanalista, desde su afán por conseguir la cuadratura del círculo, elaboró un paradigma de la sexualidad femenina basándose en la anatomía de la mujer. Determinando así, que para conseguir la plenitud y madurez, se debe transferir la consecución del orgasmo del clítoris a la vagina. Esta construcción de la normalidad orgásmica supone un sometimiento cultural de importantes dimensiones. Dibuja la ruta por la que la mujer debe caminar, condenando a la “despectiva rareza” a toda aquella que no lo haga.

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Los orígenes del apego y el cuidado

Escrito por Claudia García Martínez – Psicóloga sanitaria

Es posible que a estas alturas más de una y de uno en AFDA nos haya ya escuchado hablar de compasión o de autocuidado. Son términos que están en auge y no en vano, pues están convirtiéndose en potentes herramientas terapéuticas. Los avances en neurociencia y psicología nos permiten comenzar a mapear en el entramado de nuestro cerebro las autovías neuronales por las que discurren nuestros instintos de supervivencia, preservación, y también de apego hacia los demás.

El psicólogo Paul Gilbert (2009) identifica que las personas tenemos al menos tres sistemas de regulación emocional importantes. El primero, relacionado con el sistema de amenaza, hace saltar la alarma cuando hay algún peligro en el ambiente (o anticipamos que lo pueda haber). El segundo sistema, el del logro, nos permite dirigirnos hacia metas tanto diarias como a largo plazo, obteniendo esa sensación de satisfacción cuando conseguimos realizar las tareas que teníamos programadas. Ambos sistemas son de extremada importancia porque, en el sentido más primitivo, nos permiten mantenernos con vida. Sin embargo, en mamíferos existe un tercer sistema, más moderno a nivel evolutivo (tan sólo 80 millones de años) que explica mucho sobre nuestra naturaleza: el sistema de calma y cuidado.

naturaleza leon

¿Quién no ha visto algún documental de La 2? Pensemos en una leona con sus cachorros, un grupo de chimpancés, una manada de lobos ibéricos o cualquier otra especie gregaria. Todas ellas tienen increíbles instintos de supervivencia y proveen con uñas y dientes tanto el alimento como la protección  a la prole cada vez que se hace necesario. Pero ¿qué sucede cuando ya están alimentados y no hay depredadores o enemigos merodeando? Que comienza el reposo y el juego.

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¿Por qué no disfruto de las cosas como antes?

Escrito por Andrea Lafuente – Psicóloga sanitaria

Todo el mundo siente dolor. Las personas, como cualquier ser vivo, estamos expuestas a situaciones que implican malestar (eventos dolorosos, cambios vitales, duelos) que hacen que puedan aparecer determinadas reacciones emocionales que consideramos desagradables tales como la tristeza o la ansiedad. Todo ser humano, en algún momento, ha sentido tristeza, culpa, vergüenza, ansiedad, miedo.  En ocasiones, estas reacciones emocionales resultan tan desagradables que nuestra mente nos convence de que son catastróficas, insostenibles y que tenemos que controlarlas, resolverlas o cambiarlas para poder vivir felizmente. Es decir, le otorgamos una función aversiva ya que tener dolor es sinónimo de enfermedad y, por tanto, tendemos a evitarlas. Estos principios, orientados al cambio y el control de los eventos privados para poder tener una vida feliz, no serían problemáticos si el comportamiento resultante no produjera limitaciones en la vida. Sin embargo, la necesidad de resolver el malestar, o la de obtener placer como condición para vivir, nos empuja a actuar de una forma que, en contra de lo esperado, no nos deja vivir, ya que paradójicamente fortalece y extiende el malestar y la necesidad de implementar más recursos para resolverlo.

Como se ha mencionado, ante los eventos dolorosos de la vida pueden desencadenarse experiencias internas desagradables, las personas tendemos a buscar estrategias que minimicen esos sentimientos/pensamientos/emociones; sin embargo, se produce un efecto rebote, ya que el malestar aumenta.

Si ponemos como ejemplo una persona que acaba de perder su puesto de trabajo, el cual valoraba mucho, es natural que en ese momento se sienta triste, que no tenga ganas de hacer nada, que quiera dormir todo el día o pierda el apetito. Esta vivenciando un proceso de dolor natural, pero ¿cuándo se convierte en un problema? Cuando esta persona reduce sus salidas a favor de descansar y recuperar energía y limita sus interacciones con personas significativas para no sentirse mal o evitar que le pregunten qué le pasa a la espera de volver a notar cierto nivel de motivación o entusiasmo: “hoy no voy a quedar con mis amigxs, cuando esté mejor iré”, “voy a aplazar la comida familiar, no quiero que me vean así”, “seguiré formándome, porque para mí es importante ser una buena profesional, cuando me encuentre bien”. Si esta persona se siente deprimida, considera que no debería sentirse así y centra sus recursos atencionales y sus energías en la necesidad de controlar el malestar o a la espera de tener ciertos sentimientos positivos para ponerse en marcha, seguramente tras apartarse de estos aspectos importantes de su vida se sentirá culpable, sentirá rabia y se seguirá sintiendo tanto o más deprimida.

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¿Qué nos aporta mindfulness?

Escrito por Andrea Mayren Azón – Psicóloga clínica y profesora de Yoga y Mindfulness

Pese a estar cada vez más familiarizados con los anglicismos presentes en nuestra cotidianidad, mindfulness sigue siendo una palabra desconocida para la mayoría aunque su práctica sea cada vez más compartida. La razón de no traducir la palabra al español es la dificultad de encontrar un sólo término que describa todo aquello a lo que se refiere mindfulness. Igual que ocurre con el yoga, en el que de forma inmediata es asociado sólo a una de sus múltiples vías, el hatha yoga de posturas físicas, podría correrse el peligro de traducir mindfulness como atención plena o consciencia del momento presente.

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Diferencias entre mindfulness desde la psicología y desde la tradición budista

Escrito por Andrea Mayren Azón – Psicóloga clínica y profesora de Yoga y Mindfulness

Desde la Psicología, mindfulness se consolida en 1979 de la mano del profesor emérito de medicina Jon Kabat-Zinn en el mundo de las psicoterapias occidentales, dando lugar a una técnica que complemente a otro tipo de terapias en el tratamiento de enfermedades y trastornos, sobre todo los relacionados con ansiedad y depresión, con el nombre de meditación insight. Para potenciar su difusión y efectividad, mindfulness no está vinculado a ningún tipo de religión, filosofía o vertiente espiritual, difiriendo así de la meditación vipassana con origen en el budismo.

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