El atrapadedos

Cómo usar el atrapadedos

1º Introduce en los extremos del atrapadedos tus dedos índices tal y cómo se indica en la foto hasta que lleguen a tocarse o hasta que los notes encorsetados. En caso de que entren y salgan con mucha facilidad puedes realizar también el ejercicio con tus dedos pulgares.

2º Una vez introducidos ambos dedos intenta sacarlos estirando, retirándolos.

3º ¿Notas cómo al estirar cada vez te sientes más atrapado? Cuanto más estás estirando para sacar los dedos más oprime la trampa, haciéndonos más difícil salir e incluso empezando a sentirnos nerviosos. ¿No nos pide hacer más fuerza? ¿Buscar una forma de sacar ya los dedos?

4º Prueba a hacer lo contrario a lo que está pidiendo tu cuerpo, al impulso o la lógica nacida del impulso. Deja de intentar sacar los dedos e introdúcelos más en la trampa, hasta que los dedos se toquen. Esto en primer lugar libera la tensión creada en la trampa, ya no estarás con tanta opresión en tus dedos, y permitirá liberar primero un dedo sujetando con la otra mano el atrapadedos para evitar que las hebras vuelvan a tensarse.

¿Cómo afecta esto a nuestra salud?

Al igual que con el atrapadedos, cuando aparece un pensamiento, una emoción o una sensación que valoramos como desagradable, perjudicial, negativa o amenazante nuestro cuerpo automáticamente nos pide escapar de ella, sacar los dedos de esa trampa.

Pero se da el mismo problema que con el ejercicio que has hecho, al intentar escapar del pensamiento este comienza a atraparnos en mayor medida, nos oprime más haciendo que cada vez estemos más nerviosos o angustiados. Comenzamos a darle cada vez más vueltas a ese pensamiento y/o emoción, a buscarle explicación, los porqués, soluciones y a que no deberíamos estar sintiendo eso y mientras le damos vueltas el pensamiento se multiplica cada vez más y la emoción se intensifica, haciéndonos cada vez estar más atrapados, haciendo que entremos en rumiar y preocuparnos mientras sin darnos cuenta vamos dejando de lado cosas importantes en nuestra vida, ya sea porque estamos demasiados atrapados en la rumia, porque estamos escapando de las emociones o porque escapar de la trampa nos ha agotado tanto que nos ha dejado sin ganas.

Con el atrapadedos el impulso de escapar ya de ya, de dejarnos llevar por el impulso lógico, solo nos atrapaba más y con nuestras emociones y pensamientos sucede lo mismo. Ser capaces de permitirnos juntar los dedos y sentir el atrapadedos, de permitirnos tener los pensamientos y sentir las emociones nos permite el momento de pausa para liberar la tensión y elegir actuar de la forma que más nos ayude, no para escapar de la trampa, si no para nuestra vida en general.

7 claves para alcanzar la felicidad (vol. 2)

Escrito por Roberto Buil – Psicólogo sanitario

Enlace a la primera parte: https://noticiasparaelbienestar.com/2020/02/14/7-claves-para-alcanzar-la-felicidad/

Antes de empezar a leer este artículo, le recomendaría encarecidamente que leyese la primera parte y que lo intente hacer tranquila y con fuerza. Después podremos hacernos una pregunta importante: ¿Cuantas veces he actualizado la página? ¿Cuántas veces he intentado hacer lo que me dicen que haga? ¿Cuantas veces he intentado lo lógico (refiriéndonos aquí a lo que nuestra mente haya entendido por lógico en este momento de nuestra vida)?

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¿El tamaño importa?

Escrito por Luis Cortés – Psicólogo sanitario y coordinador sanitario de AFDA

Es algo bien sabido por todos que a los hombres nos encanta mirárnosla, medirla, compararla, categorizarla, ponerle nombres y es que sin ella no podríamos vivir. La joya de la corona, si no es lo suficientemente grande, si no está suficientemente sana. No merece la pena nada, dependemos de ella para absolutamente todo y si la tuya es más pequeña que la mía, todo el mundo sabe quién va a tener éxito y quien fracasará miserablemente.

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Levantarse

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“Como podría explicar, sin ver salir el sol, que denso sale”

Robe Iniesta.

Es media mañana y hace bastante rato que me he despertado, llevo un rato pensando en levantarme, pero no es como esas mañanas en las que notaba el contacto de las sabanas en mis piernas, respiraba aire fresco, cambiaba de postura y me regocijaba de la buena suerte de tener la mañana libre y poder remolonear en la cama henchido de placer. Esta vez no. Esta vez las sabanas pesan como plomo, el aire que respiro es denso, espeso, y permanezco inmóvil, encogido y lloro sin saber porque, ni qué hacer.

Si me quedo en la cama como hice antes de ayer, mi mente estará preguntándose si me levanto o no todo el rato, me hablara de lo vago que soy y de que no valgo una mierda y de que tendría que echarle huevos a la vida, hasta que llegue la noche e intente dormir sin éxito. Si me levanto, como ayer, andaré todo el día como si llevase puestos grilletes con una bola de metal atada. Arrastrando los pies con un peso que me impide moverme, que me obliga a andar encorvado, ocultándome de los demás por la vergüenza que supone cumplir con esta condena.

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Personas tóxicas y vampiros emocionales: Manual de supervivencia

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¿Tienes que tratar con personas tóxicas en tu entorno cercano?, ¿Sufres en tus carnes el aguijonazo de sus continuas agresiones hacia tu persona? ¿Tu preciada energía vital es devorada por peligrosos vampiros emocionales? En este artículo repasaremos algunos aspectos de su particular biología para que; a través del conocimiento puedas defenderte eficazmente de ellos.

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