Levantarse

Escrito por Roberto Buil – Psicólogo sanitario

“Como podría explicar, sin ver salir el sol, que denso sale”

Robe Iniesta.

Es media mañana y hace bastante rato que me he despertado, llevo un rato pensando en levantarme, pero no es como esas mañanas en las que notaba el contacto de las sabanas en mis piernas, respiraba aire fresco, cambiaba de postura y me regocijaba de la buena suerte de tener la mañana libre y poder remolonear en la cama henchido de placer. Esta vez no. Esta vez las sabanas pesan como plomo, el aire que respiro es denso, espeso, y permanezco inmóvil, encogido y lloro sin saber porque, ni qué hacer.

Si me quedo en la cama como hice antes de ayer, mi mente estará preguntándose si me levanto o no todo el rato, me hablara de lo vago que soy y de que no valgo una mierda y de que tendría que echarle huevos a la vida, hasta que llegue la noche e intente dormir sin éxito. Si me levanto, como ayer, andaré todo el día como si llevase puestos grilletes con una bola de metal atada. Arrastrando los pies con un peso que me impide moverme, que me obliga a andar encorvado, ocultándome de los demás por la vergüenza que supone cumplir con esta condena.

Sigue leyendo

Seres resilientes

Escrito por Claudia García – Psicóloga Sanitaria

Vann Nath, fue un conocido artista camboyano que vivió en primera persona uno de los peores traumas que un ser humano puede sufrir. Entre 1975 y 1979 el régimen de los Jemeres Rojos asesinó entre 1,5 y 3 millones de personas en Camboya. Él fue llevado como prisionero a la cárcel S-21, junto con otros 20.000 presos. Tan sólo 16 sobrevivieron al internamiento y las torturas. Vann Nath fue uno de ellos. Después de la caída del régimen, la cárcel del horror del S-21 pasó a convertirse en un museo en donde dar a conocer el genocidio que sufrió el país. Vann Nath pintó los horrores que había vivido y volvió a menudo a la cárcel en donde había sido torturado para dar a conocer la historia. “Vann Nath luchó toda su vida para que se hiciera justicia, para que se escuchara a las víctimas y para que se supiera la verdad. Testificó e hizo frente a Duch. (…) Su lucha es para todos nosotros un modelo de integridad y esperanza..

Extracto del artículo de El País (7 septiembre 2011).  Vann Nath, superviviente del terror jemer.

Este ejemplo es tan sólo un ejemplo más de cómo el ser humano es capaz de sobreponerse, de levantarse, de salir adelante, incluso fortalecido, de los peores traumas imaginados. El ser humano está diseñado con un sistema inmunológico emocional a prueba de bombas: la resiliencia. La palabra resiliencia viene del latin “resilio, resilire” que significa saltar hacia atrás o rebotar. De hecho, la psicología ha rescatado este concepto desde la física, para explicar la capacidad de un material de recobrar su forma original después de haber sido sometido a altas presiones. Los materiales flexibles son capaces de, una vez ha finalizado la perturbación, recobrar su estado o forma original. Esa misma capacidad es la que tenemos las personas y a lo que denominamos resiliencia. Así, no tendría tanto que ver con la dureza o la resistencia a las situaciones difíciles (invulnerabilidad al estrés) sino con la recuperación de estos eventos (Garmezy 1991).

Sigue leyendo

Mis emociones, mis aliadas

Escrito por María Sarasa – Psicóloga sanitaria

Consejos prácticos para una buena gestión emocional.

Cuando nos encontramos ante una dificultad a nivel emocional, un dolor intenso que dura en el tiempo, es fácil pensar que lo que está mal en mí y hay que quitar es ese dolor, las emociones desagradables, y hasta que no se vayan no estaré “recuperado”.

Igual que cuando se nos estropea el ordenador, lo llevamos a la tienda a que lo formateen, nos quiten los virus, nos pongan un buen antivirus que nos proteja bien y para casa, y si está muy fastidiado y nos cuesta mucho la reparación, simplemente lo tiramos y nos compramos uno nuevo. Es decir, quitamos y ponemos según lo que necesitamos y solucionado. Esta manera de funcionar, muy útil para algunas cosas, no lo es para nuestras emociones, no lo es para nuestro dolor. Sigue leyendo

El dolor, la salud y el bienestar

Escrito por Francisco Daniel Vinués – Psicólogo Sanitario

Normalmente cuando hablamos de salud y bienestar nos vienen a la mente el dolor y la enfermedad, pues “salud como ausencia de enfermedad” es la definición más ampliamente extendida y que está más arraigada en nuestra sociedad. Situamos en un extremo de la línea al bienestar y en el otro al dolor, una lucha encarnizada existe entre ambos lados como si fueran dos enemigos irreconciliables, solo uno de los dos puede ganar y sobrevivir, no hay conciliación, no hay tregua: estamos sanos o estamos enfermos, ¿no? Vamos a detenernos un momento a pensarlo, ¿conoces a alguien que no sufra alguna enfermedad? ¿Una alergia? ¿Asma? ¿Artrosis? ¿Qué tenga las cervicales delicadas? ¿Y alguien que no tenga ningún tipo de dolor, físico o emocional? ¿Qué porcentaje de personas sanas nos quedarían? ¿Y durante cuanto tiempo estarán sanas según esta definición? Quizá digas que hay enfermedades y enfermedades, como coloquialmente se suele decir, que hay de mayor y menor gravedad, que una persona con una enfermedad o problema “pequeño” está sana. Debemos ser cuidadosos pues estas últimas aseveraciones que ahora realizamos son incompatibles con la concepción de los dos polos de la salud, de que la ausencia de una indiscutiblemente lleva a la otra; estamos diciendo que es posible que una persona con una enfermedad o problemática de menor gravedad podría también considerarse, en esencia, sana. Todo esto comienza a ser un poco confuso, pero la Organización Mundial de Salud (OMS) elaboró hace unas décadas unas ideas muy similares a las que hemos comenzado a hacer en este párrafo, si la mayoría de la población no entraba dentro del concepto de salud quizá nos habíamos equivocado a la hora de definirla

¿Y cómo definimos hoy la salud? Myers, McCollam y Woodhouse, en su trabajo de 2005 para el gobierno escoces para la prevención e intervención en el ámbito de la salud, definieron la salud mental como “la resiliencia mental y espiritual que nos permite disfrutar de la vida y sobrevivir al dolor, la decepción y la tristeza. Es un sentimiento positivo de bienestar y una creencia subyacente en uno mismo y en la propia dignidad y la de los demás”. En esta definición ya encontramos numerosos cambios respecto a la visión tradicional de la salud, ya no es el opuesto a la enfermedad, al dolor, es la capacidad para sobreponernos al mismo y continuar creyendo en que seremos capaces de ello para vivir nuestra vida; aquí el dolor ya no es incompatible a la salud, lo considera una parte inherente a vida siendo la capacidad de sobreponernos al mismo el indicativo de salud. Y la OMS, ¿qué nos dice? “La salud es un estado de completo bienestar físico, metal y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Aquí también se aboga de forma explícita por derribar la creencia de que la salud es la mera ausencia de dolor y enfermedad, además podemos observar que en ambas definiciones se repite el concepto de bienestar, a continuación vamos a definirlo pues es de gran importancia para entender la salud y la enfermedad.

Sigue leyendo