Mi Pene y Yo

Escrito por Carolina García Cuartero – Psicóloga sanitaria y sexóloga.

En “La dictadura de la normalidad en el orgasmo femenino” abordé cómo las mujeres hemos sido sometidas a una cruel normatividad sobre la tipología de nuestros orgasmos. Retomando el concepto de normatividad, hoy quiero centrarme en el Pene, ese órgano de capital importancia para la mayoría de los hombres, que en algunas ocasiones, se convierte en un gran dictador.

Fragmentos sobre mi pene:

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El dolor, la salud y el bienestar

Escrito por Francisco Daniel Vinués – Psicólogo Sanitario

Normalmente cuando hablamos de salud y bienestar nos vienen a la mente el dolor y la enfermedad, pues “salud como ausencia de enfermedad” es la definición más ampliamente extendida y que está más arraigada en nuestra sociedad. Situamos en un extremo de la línea al bienestar y en el otro al dolor, una lucha encarnizada existe entre ambos lados como si fueran dos enemigos irreconciliables, solo uno de los dos puede ganar y sobrevivir, no hay conciliación, no hay tregua: estamos sanos o estamos enfermos, ¿no? Vamos a detenernos un momento a pensarlo, ¿conoces a alguien que no sufra alguna enfermedad? ¿Una alergia? ¿Asma? ¿Artrosis? ¿Qué tenga las cervicales delicadas? ¿Y alguien que no tenga ningún tipo de dolor, físico o emocional? ¿Qué porcentaje de personas sanas nos quedarían? ¿Y durante cuanto tiempo estarán sanas según esta definición? Quizá digas que hay enfermedades y enfermedades, como coloquialmente se suele decir, que hay de mayor y menor gravedad, que una persona con una enfermedad o problema “pequeño” está sana. Debemos ser cuidadosos pues estas últimas aseveraciones que ahora realizamos son incompatibles con la concepción de los dos polos de la salud, de que la ausencia de una indiscutiblemente lleva a la otra; estamos diciendo que es posible que una persona con una enfermedad o problemática de menor gravedad podría también considerarse, en esencia, sana. Todo esto comienza a ser un poco confuso, pero la Organización Mundial de Salud (OMS) elaboró hace unas décadas unas ideas muy similares a las que hemos comenzado a hacer en este párrafo, si la mayoría de la población no entraba dentro del concepto de salud quizá nos habíamos equivocado a la hora de definirla

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Determinantes sociales en la salud anímica

Escrito por Javier Mediel – Trabajador social y coordinador de AFDA

Nuestra salud anímica está influida por multiplicidad de factores contextuales y sociales que determinan nuestra forma de pensar, enmarcada en un contexto histórico y socio económico. Y nuestra forma de actuar marcada por múltiples condicionantes y determinantes sociales.

Los determinantes sociales de la salud son las circunstancias en que las personas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen –definición de la OMS-. Esas circunstancias son el resultado de las interacciones entre la persona, la comunidad y el sistema socioeconómico.

La salud de la población está directamente relacionada con las realidades que la circunscriben, como ya apuntaban Lambroise y posteriormente Lalonde: desde la biología humana, el medio ambiente, los hábitos de vida y la organización de los sistemas de salud.

La educación, empleo, la equidad de género, el entorno ambiental y social, los servicios públicos, la urbanización, la alimentación, la cultura, los estilos de vida, en cada situación, sea individual o colectiva, local o estatal, nacional e, incluso, mundial, son determinantes que exceden la atención sanitaria, tanto en el plano institucional, como en la práctica médica.

Desde este enfoque, se asume que el impacto de los determinantes en la vida de las personas posee más importancia para el mantenimiento y la mejora de la salud y de la salud anímica, que los servicios a los que acceden cuando se enferman.

Sin título

* Esquema ilustrativo de determinantes sociales

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Dormir bien es un sueño alcanzable

 

“Dormir bien es un sueño alcanzable” es el lema que va a tener lugar, a día de hoy, en todo el Mundo. El Día Mundial del Sueño es un evento anual patrocinado por la Asociación Mundial de Medicina del Sueño (WASM), para concienciar sobre los trastornos del sueño y resaltar la importancia que tiene en la sociedad.

El sueño es una función biológica fundamental y no sólo por la cantidad de tiempo que dedicamos a dormir sino también por el significado que tiene una noche de descanso y el efecto que el sueño tiene en nuestra salud.

La cantidad de sueño necesaria en el ser humano está condicionada por factores que dependen del organismo, del ambiente y del comportamiento. En la influencia de estos factores se aprecian variaciones considerables en la cantidad de sueño entre las personas pero, en general, suele oscilar entre 7-8 horas.

Es frecuente la presencia de problemas del sueño en la sociedad. Uno de ellos, que afecta a un tercio de la humanidad, es el insomnio o incapacidad de dormir en cantidad o calidad suficientes para sentirse descansado u operativo al día siguiente.

El insomnio afecta a la persona por la noche y durante el día sufre las consecuencias del descanso insuficiente. Las consecuencias son variadas, desde estrés, ansiedad, cansancio, somnolencia, hasta falta de reflejos o lentitud de respuesta.

Los tres elementos de buena calidad del sueño son:

-Duración. La duración del sueño debería ser suficiente para estar descansado y alerta al día siguiente.

-Continuidad. Los ciclos del sueño ciclos deben ser seguidos, sin interrupción.

-Profundidad. El sueño debe ser lo suficientemente para ser refrescante y restaurador.

Algunas recomendaciones que se pueden seguir para realizar una higiene del sueño:

1- Vaya a dormir sólo cuando tenga sueño

2- Establecer una serie de rutinas previas a la conciliación del sueño como tomar una ducha, ponerse el pijama, leer, beber un vaso de leche, lavarse los dientes…

3- Utilice la cama sólo para dormir y para las relaciones sexuales. No debe comer, leer, ver la TV, escuchar la radio o trabajar en la cama, por ejemplo

4- Se recomienda no mirar el reloj. Restringir el tiempo de sueño nocturno al estrictamente necesario, intentando igualar el tiempo en cama con el tiempo en sueño

Si no concilia el sueño en 15-20 min, debe abandonar la cama y realizar alguna actividad rutinaria, relajante y cuando sienta sueño volver a la cama.

Esta norma se aplica también si se despierta a medianoche.

5- Coloque la alarma del despertador a la misma hora cada día y levántese siempre a esa hora

6- No realice siestas

Otras posibles pautas que ayudan a facilitar la conciliación del sueño son:

– Regularidad en los horarios de levantarse y acostarse.

– Evitar siestas innecesarias y prolongadas.

– Exponerse a la luz brillante durante la mañana.

– Se recomienda realizar ejercicio físico regularmente, pero no en las 3-4 horas previas a acostarse.

– Terminar la cena 2-3 horas antes de echarse a dormir para que la comida no resulte indigesta.

– Reducir las fuentes de estrés mediante técnicas de relajación.

– Reducir el consumo de tabaco, la ingesta de alcohol y bebidas que contienen cafeína horas antes de acostarse.

– Mantener un ambiente adecuado que favorezca y ayude a mantener el sueño. Se debe procurar tener una temperatura adecuada, evitar ruidos, usar colores relajantes, una cama confortable etc.

Estas recomendaciones tienen como objetivo mantener o restablecer el sueño sano natural, refrescante y saludable puesto que el sueño sano facilita la preservación de la salud mental.

“El bienestar consiste en gozar de buena salud, en dormir sin miedo y despertarse sin angustia”