Mis emociones, mis aliadas

Escrito por María Sarasa – Psicóloga sanitaria

Consejos prácticos para una buena gestión emocional.

Cuando nos encontramos ante una dificultad a nivel emocional, un dolor intenso que dura en el tiempo, es fácil pensar que lo que está mal en mí y hay que quitar es ese dolor, las emociones desagradables, y hasta que no se vayan no estaré “recuperado”.

Igual que cuando se nos estropea el ordenador, lo llevamos a la tienda a que lo formateen, nos quiten los virus, nos pongan un buen antivirus que nos proteja bien y para casa, y si está muy fastidiado y nos cuesta mucho la reparación, simplemente lo tiramos y nos compramos uno nuevo. Es decir, quitamos y ponemos según lo que necesitamos y solucionado. Esta manera de funcionar, muy útil para algunas cosas, no lo es para nuestras emociones, no lo es para nuestro dolor. Sigue leyendo

Vacaciones exigentes

Escrito por Sara Sil Lambán – Psicóloga sanitaria

Hace algunos días recibí por parte de una persona cercana uno de esos mensajes bienintencionados que me hicieron pensar en lo instauradas que están en nuestra sociedad ciertas ideas encaminadas a mejorar nuestras vidas…

Llega el verano, las ansiadas vacaciones y de su mano llega la exigencia. Exigencia por estar bien durante ese periodo tan esperado, ya que, vacaciones y “estar mal” no tiene cabida para la gran parte de las personas. Parece que es una época que está hecha para que seamos felices.

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Correr con depresión: 30 millas de oscuridad al filo de un acantilado

Esta es la historia de un ultrafondista que conoce bien la relación entre sacrificio y tristeza.

 

“Trabajé muy duro para escalar tan rápido como pude”. Mientras vemos a Rob Krar ascender exhausto por un escarpado camino de tierra, su voz en off nos cuenta cómo combate la depresión.

La metáfora cobra fuerza gracias a las imágenes servidas por el mini-documental ‘Depressions: A Few Moments From 30 Miles in the Canyon’ (Depresiones: algunos instantes a lo largo de 30 millas en el Cañón), una pieza de 8 minutos que persigue al trail runner canadiense en su carrera a través de la garganta del río Colorado.

La cinta del cineasta Joel Wolpert, rodada hace tres años, abunda en la relación entre running y depresión: “Al final de las carreras acabo sumido en un lugar oscuro, y es una experiencia mágica para mí. Hay relación entre esa oscuridad de la línea de meta y la que siento con la depresión”, relata Krar.

La historia de este farmacéutico convertido en ultrafondista de éxito es a la vez un plan de acción contra el trastorno depresivo, la personificación del consenso clínico respecto a las bondades del ejercicio físico en el tratamiento de la salud mental.

Su explicación científica es que el deporte aumenta la concentración de serotonina –un neurotransmisor asociado a la sensación de felicidad–, por lo que el running le permite alcanzar de forma natural el mismo efecto de bienestar que lograría con antidepresivos.

Pero Rob Krar no huye de sus fantasmas, al contrario: “Durante mucho tiempo negué que sufriera depresión y me enfadaba cuando caía en episodios depresivos. Una parte de mí decía: estás bien, saca tu culo de la cama. Pero no lo estaba. Así que el gran reto fue aceptarlo, reconocer que me estaba metiendo en un agujero y afrontarlo”.

Lo afrontó dialogando consigo mismo, dándole carrete a los pensamientos incómodos que surgen, por ejemplo, en carreras de larga distancia. Fue entonces cuando encontró la relación.

“Mucha gente me dice que tengo que pelear o ignorar el dolor. Yo no lo veo así. Cuando estoy terminando una carrera, apurado, con el cuerpo roto y la mente diciéndome que pare yo abrazo ese dolor. Lo abrazo física y mentalmente”.

Por aclarar la metáfora, Rob Krar no pretende abrazar la depresión como si de una gesta atlética se tratara. En realidad lo que nos está diciendo es que afrontemos el dolor para dejarlo atrás con el mejor resultado posible.

Fuente:  http://www.playgroundmag.net/food/Correr-depresion-millas-oscuridad-acantilado_0_2026597331.html

 

 

 

¿Cerré con llave?

La investigación titulada Puedes correr pero no esconderte: Pensamientos intrusivos en los seis contintentes” y publicada en el Journal of Obsessive-Compulsive and Related Disorders,  encontró que la mayoría de las personas podría haber experimentado pensamientos indeseados persistentes (93.6% de los participantes), imágenes mentales o síntomas del trastorno obsesivo compulsivo.

El estudio contó con la participación de 777 estudiantes de 13 países diferentes (Canadá, Argentina, Australia, Francia, Grecia, Hong Kong, Irán, Israel, Italia, Sierra Leona, España, Turquía y EEUU), a los cuales se les entrenó para distinguir entre las preocupaciones persistentes, rumiaciones sobre el pasado y los pensamientos intrusivos. Luego se les preguntó si habían experimentado por lo menos un pensamiento intrusivo durante los últimos tres meses.

Para el co-autor de la investigación, el Dr. Adam Radomsky, estos resultados muestran que no son los pensamientos indeseados los que generan problemas sino, más bien, lo que hacemos con ellos.

“Por ejemplo, la mayoría de las personas que tienen pensamientos intrusivos sobre saltar desde un balcón o desde una plataforma del subte, pensaría que es raro o tonto pensar así, en cambio, una persona diagnosticada con TOC se podría preocupar porque sus pensamientos son suicidas. Los pacientes con TOC experimentan estos pensamientos más a menudo y sienten mayor malestar a causa de los pensamientos, pero estos pensamientos parecen ser indistinguibles de aquellos que tiene la población general” explicó Radomsky.

Esta investigación podría ayudar a las personas con el trastorno obsesivo compulsivo a no sentirse tan diferentes ya que, como vimos, estos tipos de pensamientos son extremadamente comunes. Y también puede ayudar a desarrollar tratamientos basados en la evidencia que permitan reconocer que es bastante común tener pensamientos intrusivos.

Texto extraido de:

http://www.psyciencia.com/2014/04/11/los-pensamientos-intrusivos-son-mucho-mas-comunes-de-lo-que-creias/

http://www.psypost.org/2014/04/the-surprising-truth-about-obsessive-compulsive-thinking-24278

La supresión de pensamientos y emociones es contraproducente. Mindfulness como estrategia efectiva

Muchas veces parece que nuestras mentes no juegan en el mismo equipo que nosotros. Quiero irme a dormir pero me mantiene despierta con pensamientos recurrentes sobre algo que me ha sucedido durante el día, quiero olvidar la letra de una estúpida canción y no para de volverme una y otra vez.

La respuesta clásica a esta batalla interna suele ser tratar de olvidarlo y empujar esos pensamientos o emociones molestas fuera de nosotros. Desafortunadamente, en contra de lo que la intuición parece decirnos, la investigación ha demostrado en los últimos 20 años que esta estrategia no sólo es incorrecta, sino que además potencialmente puede empeorar la situación.

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