El estado de ánimo y la memoria

Escrito por Laura Izquierdo Escobar – Psicóloga y Neuropsicóloga

La memoria

Es la fuente de nuestra vida, nos ofrece un modo de ser y estar, y nos configura en lo que somos y sentimos. Somos quienes somos gracias a lo que aprendemos y recordamos. La memoria nos permite percibir, aprender o pensar, expresar nuestras ideas y tener  identidad personal.

La memoria no es un almacén, ni una biblioteca, sino una facultad que conserva y elabora. Además no es una realidad unitaria, sino la integración de múltiples sistemas. Y no es perfecta, está sujeta a errores, distorsiones e ilusiones, además no siempre se comporta como quisiéramos ya que, a veces, sigue su propio programa guardando lo que no necesitamos y olvidando cosas que nos gustaría recordar.

Su función principal es proporcionarnos los conocimientos necesarios para comprender el mundo en el que vivimos. Conserva y reelabora los recuerdos en función del presente y actualiza nuestras ideas, planes y habilidades en un mundo cambiante.

Depresión y memoria

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Determinantes sociales en la salud anímica

Escrito por Javier Mediel – Trabajador social y coordinador de AFDA

Nuestra salud anímica está influida por multiplicidad de factores contextuales y sociales que determinan nuestra forma de pensar, enmarcada en un contexto histórico y socio económico. Y nuestra forma de actuar marcada por múltiples condicionantes y determinantes sociales.

Los determinantes sociales de la salud son las circunstancias en que las personas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen –definición de la OMS-. Esas circunstancias son el resultado de las interacciones entre la persona, la comunidad y el sistema socioeconómico.

La salud de la población está directamente relacionada con las realidades que la circunscriben, como ya apuntaban Lambroise y posteriormente Lalonde: desde la biología humana, el medio ambiente, los hábitos de vida y la organización de los sistemas de salud.

La educación, empleo, la equidad de género, el entorno ambiental y social, los servicios públicos, la urbanización, la alimentación, la cultura, los estilos de vida, en cada situación, sea individual o colectiva, local o estatal, nacional e, incluso, mundial, son determinantes que exceden la atención sanitaria, tanto en el plano institucional, como en la práctica médica.

Desde este enfoque, se asume que el impacto de los determinantes en la vida de las personas posee más importancia para el mantenimiento y la mejora de la salud y de la salud anímica, que los servicios a los que acceden cuando se enferman.

Sin título

* Esquema ilustrativo de determinantes sociales

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