El estado de ánimo y la memoria

 

La memoria

Es la fuente de nuestra vida, nos ofrece un modo de ser y estar, y nos configura en lo que somos y sentimos. Somos quienes somos gracias a lo que aprendemos y recordamos. La memoria nos permite percibir, aprender o pensar, expresar nuestras ideas y tener  identidad personal.

La memoria no es un almacén, ni una biblioteca, sino una facultad que conserva y elabora. Además no es una realidad unitaria, sino la integración de múltiples sistemas. Y no es perfecta, está sujeta a errores, distorsiones e ilusiones, además no siempre se comporta como quisiéramos ya que, a veces, sigue su propio programa guardando lo que no necesitamos y olvidando cosas que nos gustaría recordar.

Su función principal es proporcionarnos los conocimientos necesarios para comprender el mundo en el que vivimos. Conserva y reelabora los recuerdos en función del presente y actualiza nuestras ideas, planes y habilidades en un mundo cambiante.

Depresión y memoria

Las personas con depresión a menudo se quejan de pérdida de memoria a corto e, incluso, a largo plazo (olvidan información que acaban de leer o cosas que le acaban de decir). Esto afecta al día a día, al desempeño laboral y a las relaciones.

No sabemos exactamente por qué la memoria se ve afectada también en personas que padecen depresión, pero sí que sabemos que en general, el cerebro de estas personas está menos activo. Además, en estas situaciones, el cerebro facilita el recuerdo de acontecimientos tristes que nos hacen más difícil el controlar las emociones y por lo tanto la atención se centra en el sufrimiento propio, aislándonos del exterior. Cómo la atención y concentración están afectadas, es más difícil centrarse en lo que está ocurriendo, por lo que se está impidiendo un recuerdo posterior. No es que la persona lo haya olvidado, sino que, ni siquiera se ha llegado a almacenar la información.

Estrategias para facilitar el funcionamiento de la memoria

  • Estrategias de repetición: mejoran el almacenamiento de la información mediante el aumento de la frecuencia de repetición del material (subrayar, repasar, copiar, repetir literalmente, etc.)
  • Estrategias de centralización: para extraer la información importante y relevante de la accesoria (extraer los datos más destacados de un texto)
  • Estrategias de organización: permiten transformar el material que se tiene que recordar dándole un formato que tenga mayor significado (agrupar elementos usando categorías, asociar el material a recordar con otros elementos significativos)

Consejos para el día a día:

  • Realizar ejercicios de refuerzo
  • Aprender diferentes formas de recordar las cosas
  • Intentar tener conversaciones sin distracciones alrededor
  • Utiliza listas, notas, agendas o material que te ayude a recordar
  • Elige un lugar para dejar siempre objetos como las llaves, el móvil, cartera…para tenerlos siempre controlados.
  • Tomar notas o usar grabadoras en reuniones, clases, etc. para poder repasar la información después.

 

Escrito por Laura Izquierdo Escobar – Psicóloga y Neuropsicóloga

Determinantes sociales en la salud anímica

Nuestra salud anímica está influida por multiplicidad de factores contextuales y sociales que determinan nuestra forma de pensar, enmarcada en un contexto histórico y socio económico. Y nuestra forma de actuar marcada por múltiples condicionantes y determinantes sociales.

Los determinantes sociales de la salud son las circunstancias en que las personas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen –definición de la OMS-. Esas circunstancias son el resultado de las interacciones entre la persona, la comunidad y el sistema socioeconómico.

La salud de la población está directamente relacionada con las realidades que la circunscriben, como ya apuntaban Lambroise y posteriormente Lalonde: desde la biología humana, el medio ambiente, los hábitos de vida y la organización de los sistemas de salud.

La educación, empleo, la equidad de género, el entorno ambiental y social, los servicios públicos, la urbanización, la alimentación, la cultura, los estilos de vida, en cada situación, sea individual o colectiva, local o estatal, nacional e, incluso, mundial, son determinantes que exceden la atención sanitaria, tanto en el plano institucional, como en la práctica médica.

Desde este enfoque, se asume que el impacto de los determinantes en la vida de las personas posee más importancia para el mantenimiento y la mejora de la salud y de la salud anímica, que los servicios a los que acceden cuando se enferman.

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* Esquema ilustrativo de determinantes sociales

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Síndrome del Cuidador: otra forma de Burnout

cuidado

El Síndrome del Cuidador surge en aquellas personas que desempeñan el rol de cuidador principal de una persona en situación de dependencia. Se caracteriza por un agotamiento tanto físico como mental, con un cuadro parecido al del estrés laboral o “Burnout”.

¿Qué es el Síndrome del Cuidador?

Lo manifiestan aquellos cuidadores a cargo de personas que requieren ayuda constante por presentar algún grado de alteración o deficiencia de orden neurológico o psiquiátrico, como por ejemplo algún tipo de demencia.

En la mayoría de los casos, la decisión de convertirse en cuidador suele sobrevenir impuesta por las circunstancias, sin que medie un proceso deliberado de toma de decisión. Por tanto, estas personas afrontan, de forma repentina, una situación nueva para la que no están preparados y que consume la mayor parte de su tiempo y energía, hasta el punto de llegar a convertirse en el centro de su vida.

Cambios que se producen en la vida del cuidador

La vida del cuidador cambia radicalmente como consecuencia de la demanda requerida. Su nueva responsabilidad requiere una profunda transformación de su forma y calidad de vida, ya que, en general, nadie está preparado para vivir 24 horas al día con una persona (generalmente un familiar querido) que se deteriora día a día de forma progresiva. Esta situación generará muy probablemente profundas reacciones afectivas y emocionales: tristeza, tensión, ira, culpabilidad, frustración, desconcierto… que tan frecuentemente padecen quienes realizan estas funciones de tipo asistencial.

Algunos de los cambios que se producen en su vida a corto y largo plazo:

  • Relaciones familiares (surgen nuevos roles, obligaciones, conflictos,…)
  • Laborales (abandono o absentismo, incremento de gastos,…)
  • Tiempo libre (disminución del tiempo dedicado al ocio, a las relaciones interpersonales,…)
  • Salud (problemas de cansancio, alteración del sueño y del apetito, …)
  • Cambios en el estado de ánimo (sentimientos de tristeza, irritabilidad, culpabilidad, preocupación, ansiedad, estrés…).

Causas del Síndrome del Cuidador

El estrés del cuidador surge principalmente de las diferentes formas de percibir las necesidades del enfermo, la inversión de tiempo, recursos, conflictos entre sus expectativas y el resto de miembros de la familia, sentimientos de culpa…

En muchas ocasiones, el conflicto surge ante la incapacidad de poder satisfacer las necesidades del enfermo, las familiares y las personales. Es muy habitual que el cuidador renuncie a áreas de su vida social y laboral dado las necesidades que requiere la persona que se encuentra a su cuidado.

Algunos indicios del trastorno del síndrome del cuidador

Es importante que los familiares y amigos del cuidador principal estén atentos a una serie de síntomas que pueden ser indicios de la presencia del trastorno:

  • Mayor irritabilidad y conductas de “agresividad” contra los demás
  • Tensión contra los cuidadores auxiliares (no atienden al enfermo correctamente)
  • Sintomatología depresiva o ansiosa.
  • Impaciencia con la persona al cuidado.
  • Aislamiento social.
  • Problemas físicos: dolores de cabeza, angustia, problemas gástricos, palpitaciones…

Recomendaciones terapéuticas

Tan importante es cuidar como que nos cuidemos a nosotros mismos; esto nos permitirá seguir prestando ayuda en las mejores condiciones posibles, sin llegar a quemarnos.

Es fundamental que:

  • Busque momentos para relajarse. Hay una relación entre la tensión interior y la tensión exterior o corporal. Cuando usted está nervioso/a su cuerpo se tensa. Es habitual notar como un nudo en el estómago, o una opresión en el pecho, o tenga tensa la mandíbula o las cervicales, o su cara enrojezca, etc.
  • Descanse y duerma lo suficiente.
  • Organice mejor su tiempo de forma que siga realizando algunas de las actividades y hobbies que siempre le han gustado (ir al cine, pasear, ir al gimnasio, hacer punto,…).
  • Aprenda a pedir ayuda y delegar funciones. Es imposible que, sin ayuda, usted pueda llevar a cabo la cantidad de tareas que realizaba antes de cuidar a su familiar, y de la misma forma.
  • No se sienta culpable por reírse o pasarlo bien, si usted es feliz le será más fácil sobrellevar la situación.
  • Cuide su aspecto físico, esto mejorará su bienestar psicológico.
  • Evite auto-medicarse.
  • Comunique y exprese sus sentimientos a los demás familiares.
  • Llegue a acuerdos. Todos los miembros deben colaborar en el cuidado del familiar dependiente.
  • Sea asertivo. Es importante tratar a la persona dependiente y al resto de familiares de manera amable y comunicativa. Así, se evitarán malentendidos y todo el mundo estará más dispuesto a ayudar.
  • Trabaje la empatía. Ponernos en el lugar del otro nos puede ayudar a comprender su punto de vista y entender su conducta.
  • Trabaje la estimulación cognitiva de las personas dependientes. Para ello, es necesario realizar prácticas de lectura con ellas, hablar de hechos cotidianos para que tengan noción de la realidad y recordar viejas historias y reminiscencias que estimulen su memoria.
  • Diga “no” a las demandas excesivas de la persona dependiente.

 

Fuente: https://psicologiaymente.net/clinica/sindrome-cuidador

 

Atacar la depresión desde la nevera

La dieta occidental rica en carbohidratos refinados, fritos, alcohol, y productos azucarados se ha asociado a mayores índices de ansiedad y depresión

Aunque cada vez exista una mayor conciencia social de la importancia de una alimentación saludable, no es lo más habitual que se tengan en cuenta las comidas diarias cuando se habla de salud mental. Pero la realidad es que uno de los grandes problemas en salud mental de nuestra sociedad es la depresión. De hecho en España, según los últimos datos aportados por la OMS, el 5,2% de la población sufre de esta enfermedad, lo que supone un total de más de dos millones de españoles. Desde la capacidad que tiene la nutrición para evitar este problema, se ha demostrado mediante estudios que en sólo diez días la dieta mediterránea mejoraba la sensación de felicidad, lucidez, cognición y memoria, y reducía la sensación de turbación y desconcierto. Por el contrario, la dieta occidental rica en carbohidratos refinados, fritos, alcohol y productos azucarados se ha asociado a mayores índices de ansiedad y depresión. Esto es debido, según Carlos Fernández, director médico del Grupo NC Salud, «a que no se aportan aquellos nutrientes como vitaminas, minerales, antioxidantes o fibra que han demostrado contribuir al normal funcionamiento del sistema nervioso y al bienestar psicológico, por lo que aumenta el riesgo de padecer trastornos en este sentido».

Lo que comemos, explica Fernández, «no sólo depende de lo que nos demande nuestro organismo en cada momento, sino que además la elección de alimentos responde al estado emocional, nuestras motivaciones, etc. Se puede asegurar que, si se tiene dificultad para regular emociones negativas o se sufre estrés, es más probable que se aumente de peso al incrementar las calorías totales ingeridas cada día, así como sucumbir a los atracones». En este sentido, prosigue este experto, «debe fomentarse el equilibrio emocional, evitando canalizar las emociones negativas en la comida y asegurando ingestas cuyos objetivos sean meramente nutricionales, en cantidades adecuadas al gasto energético diario y las señales de saciedad que cada cuerpo origina».

A su juicio, las dietas son otra parte importante que afecta al estado de ánimo de las personas, y son dos los factores fundamentales: el deseo de ingerir aquellos alimentos que no están permitidos y la poca capacidad saciante de dietas muy restrictivas. «En el primer caso, la evidencia científica ha demostrado que las personas que evitan alimentos tienen, estadísticamente, más Índice de Masa Corporal (IMC) y más síntomas de depresión. Por lo tanto, cuando se lleva a cabo una dieta se debe tratar de mantener una relación saludable con determinados tipos de alimentos haciendo un consumo moderado de los mismos. De esta forma, se evita la sensación de prohibición y las posteriores posibles ingestas compulsivas».

En el segundo caso, puntualiza, «es importante que la dieta esté adaptada a las necesidades de cada persona y que contemple una restricción calórica sostenible en el tiempo. Un déficit calórico demasiado grande nos hará sentir hambrientos y fatigados. Además, la dieta debe incluir alimentos con elevada capacidad saciante: baja densidad calórica, alto volumen masticatorio y bajo índice glucémico. Por último, debe haber una correcta planificación de las comidas a lo largo del día ya que, por lo general, esto ayuda a gestionar mejor la sensación de apetito».

Los suplementos nutricionales como ayuda

Por todo esto es importante saber, concluye el director médico del Grupo NC Salud, que algunos suplementos nutricionales pueden ayudar en la relación equilibrio emocional-alimentación. «Si en situaciones en las que tenemos emociones negativas, bajo estado de ánimo, etc. nos sentimos empujados a utilizar la alimentación como elemento de confort que compense nuestras sensaciones negativas, los suplementos nutricionales pueden resultarnos de ayuda. Los activos ideales en estos casos son combinaciones de triptófano, vitamina B6, pasiflora y cromo», puntualiza Fernández. «El triptófano porque estimula la serotonina, neurotransmisor conocido popularmente como hormona de la felicidad. La vitamina B6 porque regula la función psicológica, favorece el equilibrio nervioso, y contribuye junto con el triptófano estimular la citada serotonina. Finalmente, el cromo actúa optimizando la glucemia e insulinemia, lo que conduce a una reducción en la sensación de apetito».

Día Europeo de la Depresión 2017

El primer jueves de octubre, se conmemora el Día Europeo de la Depresión, con el objetivo de realizar un llamamiento sobre la necesidad de una mayor sensibilización.

A su vez, este año la OMS (Organización mundial de la salud) pone el foco de atención sobre esta problemática creciente que ya encabeza las listas por enfermedad.

La depresión es la principal causa de problemas de salud y discapacidad en todo el mundo. Según la estimación de la OMS, 300 millones de personas viven con depresión, un incremento de más del 18 % entre 2005 y 2015.

La depresión es un importante reto de salud pública por su elevada prevalencia. Entre el 8% y el 15% de la población española la padecerá a lo largo de su vida.   -Datos OCDE-

Las personas con depresión tienen el doble de probabilidades de estar desempleadas y corren un  riesgo mucho mayor de vivir en la pobreza y la marginación social

Diferentes trabajos publicados cifran en un  50% los trastornos depresivos que no reciben tratamiento o no el adecuado (psicofármacos o psicoterapia o combinación).

Desde AFDA (Asociación de trastornos depresivos de Aragón) queremos en este día reivindicar la importancia de disponer de un tratamiento adecuado para la recuperación, así como para evitar la cronificación, recaídas y trágicas pérdidas. La depresión es altamente tratable y de ello depende en un alto porcentaje la mejoría.

The first Thursday of October, the European Day of Depression is celebrated, with the aim to raise awareness of a greater necessity to increase sensitivity supporting this issue.

In turn, this year the OMS focuses their attention on this question since it leads the top of the list of illnesses.

 Depression is the leading cause of health problems and disability in the whole world. According to the estimates made my OMS, 300 million people live with depression, an increase of over 18% between 2005-2015.

Depression is an important challenge for public healthcare for its high prevalence. Between 8% and 15% of the Spanish population will suffer throughout their lives (data from OCDE).

People with depression have double probability of being unemployed and have a higher risk of living in poverty and being socially excluded.

Different published research estimate that 50% of depression disorders don’t receive any treatment or not an adequate one (psychotropic drugs, psychotherapy or combination).

That is why AFDA (Asociación de trastornos depresivos de Aragón) would like to reclaim the importance of having the adequate treatment to fully recover, as well as preventing cronification, relapse and tragic losses. Depression is highly treatable and a high percentage of improvement depends largely on it.

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